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Tuesday, 28 April 2020

LETANIAS A MARIA MEDITADAS

Santa María
Es el nombre de la mujer más maravillosa... ¡Cuantas iglesias dedicadas a su nombre!¡Cuantas mujeres llevan este nombre de María! Por algo será. Yo me llamo Mariano y me alegro de llevar ese nombre. Cuanta gente canta, reza, dice ese nombre que a los mismos ángeles impresiona y enternece el corazón de Dios. Los ángeles obedecen a Dios y luego a su Reina, a una mujer, una criatura humana, a María.

Nosotros le hemos puesto un sobrenombre llamándola Santa María de Guadalupe. Cuanto significa este nombre para los mexicanos.

María es amor, toda amor; es el lado misericordioso y tierno del amor de Dios para nosotros.

Santa Madre de Dios
Esta es su grandeza incomparable, Nos merece un respeto tremendo. Pero su amor y humildad la convierten en una Madre incomparable, única. Podía el Hijo de Dios habérsela quedado. Era suya, solo suya y toda suya. Pero el amor es donación y entrega. Y por amor -¡qué grande amor!- nos la regaló. Cristo nos dio el derecho de ser sus hijos.
La sangre que Cristo derramó en el Calvario esa la sangre de una mártir,, era su propia sangre. Dios lleva en sus venas la sangre de María.

Santa Virgen de las vírgenes
Es la inmaculada, la llena de gracia, La hicieron las manos del tres veces santo para ser digna morada del Hijo de Dios.
Está a la cabeza de todas las vírgenes, es reina de todas ejemplo para cada una de ellas.

Madre de Cristo
La sangre que derramó en el Calvario era la sangre de una mártir, María, la Corredentora. Madre del Niño Jesús que nació de Ella en Belén. Madre del Cristo que predicó en Palestina. Madre del Cristo del Calvario: Madre mártir.

Madre de la Iglesia
Pablo VI le otorgó ese título durante el Concilio Vaticano II. Madre de Cristo Cabeza, Madre de su cuerpo, la Iglesia. Madre de todos nosotros: madre tuya, madre mía. Una prueba de que Jesús nos ha tomado en serio como hermanos es que nos ha dado a su Madre, y para siempre.
Te cuida y te ama como si fueras el único. Pero María no puede besar al hijo que la rechaza, no puede curar al hijo que no la quiere, no puede ayudar al hijo que la rehuye. No puede ser Madre de quien no quiere ser su hijo. Y es más madre de quien desea con toda su alma ser hijo suyo.
Madre que cuida de una manera especial a sus hijos enfermos, pecadores, tristes... Madre de las almas consagradas. Para Jesús son sagrados, para María también.
Mexicano, si alguna vez has sentido en tu corazón un algo de ternura por la Morenita del Tepeyac, ten cuidado, te la quieren arrebatar. Te habrán quitado mucho. Ya solo nos falta que nos quiten la fe en Dios y en la Virgen de Guadalupe. Y a ver qué nos queda de mexicanos.

Madre de la divina gracia
No en el sentido de productora de la gracia, sino distribuidora, medianera de la misma. Todas las gracias que recibes pasan por las manos de una Madre, por voluntad de Dios. Al ser la Madre de Cristo m de alguna manera es la madre de esa gracia que Cristo nos dio. Porque el sí de María pondría en marcha la Redención de los hombres, la redención que nos otorgaría la gracia.

Madre purísima. Castísima, virginal, inmaculada
Un abismo de pureza. La Mujer con mayúscula fue una mujer purísima. Cualquier mujer que quiera conservar su grandeza, no puede menospreciar esta virtud. La impureza te hace menos mujer y te acerca al reino inferior de la naturaleza. Las mujeres, las muchachas que hoy aman la pureza y la tratan de vivir tienen el beneplácito de Dios y la sonrisa de la Mujer ideal.
Con ello no quiero decir que las caídas en este campo no se puedan reparar. Como nadie dice que un vestido manchado no se puede lavar.
Los gustos del cielo tan distintos a los del mundo. ¿Qué han hecho de la mujer? Hoy la mujer ideal es totalmente distinta. Si eres mujer, escoge el perfil del cielo o el de la tierra.
La pureza no roba belleza a una persona, al contrario, la realza. El rostro más bellos y los ojos más hermosos son aquellos en los que se refleja Dios. La mujer pura tiene un encanto adicional, un toque de cielo azul, aunque hoy no se le quiera tener en cuanta. Si se quiere rescatar al mundo debe ser desde la mujer, Y gran parte del recate de la mujer se llama castidad.

Madre amable
Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es
Por lo santa
Por ser mi Madre
Por todo lo que le debo
Porque, después de Dios, nadie me quiere tanto
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor. Totus tuus. Todo tuyo y para siempre. 
Te quiero, madre dela cielo, como quiero al mismo cielo, como quiero los bellos paisajes, los mares, los ríos, las montañas... Te quiero en los amaneceres y puestas de sol, en las flores de la pradera. Lo mismo que siento a Dios, te siento a Ti en cada rosa, en el canto del jilguero, en las estrellas de la noche. Algo de tu hermosura ha quedado en la naturaleza. Y por eso te veo en todas partes. 

Madre admirable
De María nunca se dirá todo. No se puede. Siempre hay algo más que decir de hermoso, de dulce, de grande. Las letanías son un amable intento de decir todas las grandezas de María, pero se quedan cortas.
Admirable por sus privilegios: gentilezas de Dios para su Flor: Inmaculada es su nombre, lo que la distingue y la hace brillar en la noche del mundo. Admirable por su sencillez: Tan grande y tan chica. Con una mano toca a Dios Omnipotente y con otra a sus niños de la tierra. “He aquí la esclava del Señor”. Queremos conocer a la esclava más maravillosa del mundo. Sirve en los atrios del Señor. Nos han contado tantas cosas de su santidad, de su belleza. Dicen que sus manos son las más bellas y que las usa solamente para servir, para hacer el bien... Admirable como el paisaje que se mira y se vuelve a mirar y nunca se quiere dejar de contemplar, porque infunde alegría, ternura, admiración.
Oh Madre admirable, maravillosa...Todos los adjetivos se quedan chicos porque eres demasiado grande, santa y hermosa. Quiero mirarme en tus ojos purísimos, en ese océano de amor y pureza para que, por contagio, algo de Ti se pase a mí: algo de tu pujreza, de tu amor, de tu santidad.
Eres un paisaje que han admirado millones de seres antes que nosotros, y detrás de nosotros seguirán admirándote sin cansarse jamás. ¿¡Qué tienes, criatura celestial, que todos se enamoran de Tú...?

Madre del buen consejo
Gentil Pastora que sabe guiar a la vida eterna y a la vida digna de vivirse. “El Señor es mi Pastor”.También quiero decir : María es mi pastora. Maestra insuperable: Dichosos los alumnos de tu escuela, María. Consejera única, porque le asiste el Espíritu Santo en persona.
Yo necesito tu maravilloso consejo para los mil asuntos que ignoro. Yo tengo los problemas y Tú tienes las soluciones. Guíame a la vida eterna, mi destino final, aquello por lo que existo y para lo que fui creado.
Dame algo de tu sabiduría para resolver amablemente las dificultades de miles de hermanos míos que sufren, que lloran y no saben para qué sirve el vivir. Enséñame cuál es el sentido del vivir, de sufrir, de morir. Ayúdame a amar mucho esta vida, pero infinitamente más la otra.
Aconseja al Jesús de la tierra, al Vicario de tu Hijo, a los obispos, sacerdotes...Enséñanos a discernir los engaños del Padre de la Mentira de las luces del Espíritu Santo. Madre del buen consejo, te necesitamos tanto en un mundo lleno de confusión y de sombras...

Madre del Creador
El Creador quiso ser creado en su naturaleza humana y por eso requirió de una madre. Eres madre del Creador por eso, porque le diste la naturaleza humana, un cuerpo de hombre. Madre del que creó el mundo. Por un lado criatura y por otra creadora de la vida humana del Creador. Tú tuviste entre tus brazos y alimentaste al Creador niño. Lo acunaste, le enseñaste a caminar, a hablar, a rezar, a vivir como hombre. Y te obedeció durante treinta años.
Engendradora del Camino, la Verdad y la Vida. Cuánto nos diste a nosotros al darla la vida a Él. Porque hiciste hermano nuestro al Dios, nuestro Salvador. Y Él, a su vez, te convirtió en Madre nuestra también. Y todo por amor de Dios a Ti y a nosotros. Estableciste un parentesco inusitado: Hija del Padre, Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo, Madre nuestra.

Madre del Salvador
Como el Creador de mundos se hizo Salvador del Hombre, Tú adquiriste un nuevo título y parentesco: Madre del Salvador. Cuando otra mujer escuchó a tu Hijo Salvador pensó amorosamente en Ti. “Bendito el seno que te llevó y los pechos que te criaron”. Te llamó bendita. Te llamamos bendita porque eres la fuente de la fuente de aguas vivas y eres la Madre de la salvación que se llama Jesús. Al dar las gracias a Cristo, volvemos la mirada a quien fue su Madre.
El Salvador debía morir en una cruz< y en una montaña. En esa montaña estuviste Tú. No podías faltar. Allí fuiste nombrada solemnemente madre de todos los salvados. Tu maternidad es inmensa; tus hijos incontables. No sólo fuiste madre del Redentor, sino Corredentora, compañera de martirio como nueva Eva junto al nuevo Adán. Jesús ha salvado al hombre con tu ayuda, con tu sufrimiento. Colaboraste en la salvación de tus hermanos, antes de ser Madre de todos ellos.

Virgen prudentísima
Hablas cuando se requiere y callas cuando debes callar. No hablaste cuando José, ignorante del milagro que crecía en Ti, sufría sin saber. A los doce años de Jesús le preguntaste por qué. Pero cuando Él te respondió con otro por qué, callaste, aunque no tenías la respuesta. Conservabas todas aquellas palabras y misterios en tu corazón.
Pero en Caná hablaste, insististe, porque era necesario el milagro. No sólo conseguiste el mejor vino del mundo, para alegría de los comensales, sino que hiciste crecer la fe de los apóstoles.
Yo suelo hablar cuando debo y también cuando no debo. Y callo, por cobardía, muchas veces que debida hablar. ;e sobra cobardía y me falta prudencia. Virgen prudente, me inscribo en tu escuela para aprender esta difícil virtud.
Te apareces a gente sencilla y humilde, porque no quieres inquietar a los poderosos Eso es también prudencia, Sigues siendo en el cielo la Niña eterna que aquí fuiste..En los primeros siglos de la Iglesia dejaste actuar a Pedro y a los Apóstoles, y Tú actúas y ayudas desde la segunda fila. No quieres ser protagonista.

Virgen digna de veneración, de alabanza 
He visto cientos de fervorosas procesiones de la Virgen, altares adornados con millares de flores, las flores más bellas, desde niño. En el calendario abundan las fiestas dedicadas a María, comenzando por la del primero de enero, María Madre de Dios, Esta fiesta invita a colocar el nuevo año en sui corazón.
Un mes primaveral, Mayo, se le dedica entero a la Virgen María. ¿Quién no ha llevado flores a la Virgen en el mes de Mayo? Tanto derroche de flores, ¿por qué? La flor es en sí hermosa, pero además es portadora de cariño, de ternura. En los altares de María hay infinidad de bellas flores, porque es mucho el amor de sus hijos.
Y las advocaciones tratan de obligar a María a quedarse en una región, a emparentar con un pueblo. Y así, la Virgen del Carmen, del Perpetuo Socorro, La Virgen de Guadalupe, Fátima, Lourdes... Así, la Madre de todos se convierte especialmente en Madre de los habitantes de un pueblo, añadiéndole su título particular.
El amor también canta. No podían faltar las hermosas canciones a la Virgen, que, si las juntáramos, serían miles y miles. Lo mejor dela cariño se muestra cantando. Millones de cristianos cantan a diario a su Madre del cielo. El que nunca te lleve una flor o te entone una canción, no sabe nada del amor...

Virgen poderosa
A la más poderosa de las Reinas, Dios no le niega nada. Se le llama La omnipotencia suplicante. Semper vivens ad interpellandum pro filiis suis: Que vive siempre para interceder por sus hijos.
“No tienen vino”, dijo en una boda. Y qué vino más exquisito se bebió en Caná. Los que se acogen a Ella no deben tener miedo a nada. Ni al demonio, ni a la muerte, ni a los peligros.
El rosario parece una oración frágil, y como propia de abuelitas, pero Dios ha querido que sirva para detener los cañones y las bombas. La tierna Virgencita es el terror del infierno entero. Por eso los devotos de María no tienen nada que temer.
Buscar una alianza perpetua con María de Jesús equivale a ser inexpugnable en la lucha por el cielo. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría. Los hijos de María son personas muy alegres, como su Madre. No se explica que los hijos e hijas de María Santísima se dejen morder por la serpiente de la desesperanza y del temor. No tienen ningún temor.

Virgen clemente
Lo aprendió de Jesús. Es la Madre del Hijo pródigo. Sabe curar las heridas, consolas las penas, enjugar las lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Como Ella no debe juzgar, sólo perdona e intercede por sus hijos.
Cualquier madre es clemente, pero María más que todas juntas. Buena falta nos hace, pues la clemencia la requieren los malhechores. Hemos de saber que los tales no son los que andan en las cárceles, pues cada uno de nosotros, sumando todas sus maldades es un verdadero malhechor que necesita clemencia.. Cuando María intercede ante el Juez divino por uno de sus hijos, obtiene el perdón.
Oh Madre del Hijo pródigo, que aprendiste de Jesús a perdonar, a hacer una fiesta cuando éste regresa a casa. He huido de casa muchas veces, creyendo ingenuamente que sin Dios la vida es más atractiva y emocionante. Cuantas veces he regresado a casa herido, decepcionado, miserable. Tú has sido, junto con Dios, la que me ha puesto un anillo en el dedo, nuevas sandalias a mis pies descalzos, una túnica, y has mandado hacer la fiesta del becerro gordo. Si en el corazón de Dios hay más alegría por un pecador que se convierte, también en el tuyo una de las más grandes alegrías es la de recuperar un hijo perdido, un hijo muerto.
Hay un momento crucial en el que clemencia me es absolutamente necesaria: el día del juicio particular. No dejes de asistir, como abogada defensora, a la cita definitiva en la que se decide mi eternidad. 

Virgen fiel
Es uno de sus títulos más grandes. La fidelidad hecha carne de mujer. Fidelidad a Dios, demostrada en su fórmula favorita: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Fidelidad a sus hijos; aún a los hijos que se pierden los ha amado hasta el último segundo de su vida.
Estaba junto a la cruz... Ella no cayó en la tentación del sueño como Pedro y sus compañeros.
¿Qué más se te podía pedir, Virgen Fiel? Todo lo diste.

Espejo de justicia 
Espejo de santidad...Es la Inmaculada. El tres veces Santo se refleja en Ella como en un espejo.
Pero no es espejo que, cuando la imagen desaparece, también del espejo desaparece. María es, más bien, una copia muy bien hecha, del Modelo, la más perfecta, hermosa y fiel que se haya dado. María nos aventaja con mucho. Irradia la santidad, la transmite. Quisiera que todos sus hijos se parecieran a Ella. Con más verdad que san Pablo puede decirnos:”Hijos, sed imitadores míos, como yo lo soy de Jesús”.
Debemos parecernos a nuestra Madre. “Sed santos como yo soy santa”, podría decir, al estilo de Jesús. Cualquier virtud adquiere un brillo y un encanto particular en María. Ella no hace amables practicar dichas virtudes. Es una Maestra incomparable que hace amar y apasionarse por la vida cristiana. Queremos ser discípulos en tu escuela, María.

Trono de sabiduría 
Lugar donde se asienta la sabiduría. La sabiduría del arte de vivir: Maestra del vivir, porque es maestra del amor. Vivir, en su esencia más alta, es amar. Maestra en el arte del amor: Madre del amor hermoso se le llama. Maestra de todas las virtudes cristianas: Enséñame a ser un discípulo excelente.
Por ser la mejor discípula de Jesús se convirtió en la mejor Maestra de los hombres.
Ella nos enseña la sabiduría más alta, la de cumplir la voluntad de Dios, de la santidad. De acuerdo a la frase: “El que se salva sabe, y el que no, no sabe nada”.
Nos enseña la verdad de Dios en las Escrituras. Nos ha dado al Verbo, la Palabra de Dios, de una forma en que le podemos tocar, abrazar, mirar, comer. “Haced lo que Él os diga”. Esta frase pronunciada en las bodas de Caná resuena en todos los corazones de los cristianos. Si le hiciéramos más caso a Jesús, nos iría mucho mejor.
Es una sabiduría humilde. No es fácil hallar sabios humildes, porque la ciencia suele hinchar. María nunca reclamó a su esposo nada, nunca insistió en las preguntas, aceptaba las respuestas que le resolvían solo en parte los misterios. 

Causa de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a Juan Diego. “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde vive? ¿Cómo se llama? Me muero por verla.
El que se junta con María es un ser alegre por contagio. Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Díos abrió la puerta que estaba cerrada. Nos abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un abrazo y nos presentará a Jesús y al Padre.¡Qué ilusión me da el pensar en ese momento!
Las legítimas alegrías humanas tienen color y sabor mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más entrañable de su rostro. Una sonrisa de María vale más que todos los cariños humanos del mundo, por hermosos que sean. 

Vaso espiritual, vaso digno de honor, vaso insigne de devoción 
Se habla aquí de los vasos sagrados, como son el cáliz y la patena. María es un vaso sagrado, como una patena que ha encerrado al Verbo en sus entrañas; es un cáliz precioso, porque encerró en sus venas la sangre de Jesús, la que se derramaría en Getsemaní, en la flagelación y en el Calvario.
Vaso digno de ser honrado por todos. A María no se le puede faltar al respeto, es una ingratitud y una grosería sin nombre. Pienso en los que, con la Biblia en la mano, predican que María no es la Madre de Dios. Al llegar al cielo, les va a abrir María la puerta. Antes que nada tendrán que pedir atentas disculpas. Y al presentarse ante Dios las disculpas deben ser muy serias, porque, aunque de buena fe, toda la vida dijeron que la Madre de Dios no era su Madre. Eso es muy fuerte.
Cuando se habla de devoción a la Santísima Virgen, a esto se refieren. Por eso los que sinceramente tienen una gran devoción a María están en el justo y recto camino. Dios los bendice y los premia. Amar y bendecir a su Madre, es amarlo y bendecidlo a Él mismo. Si Él dijo: “Todo lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños me lo hacéis a Mí”, ¿qué decir cuando se lo hacen a la hermana más grande y a su misma Madre? Se lo hacen a Él en persona. No tengan miedo, por tanto, los que aman a María, Madre de Dios. Sepan que cuentan con la bendición de Dios.
Vaso insigne de devoción, es decir que merece nuestra devoción, amor y cariño como nadie.

Rosa mística
Esta letanía la comprenden quienes aman las flores y son capaces de extasiarse ante alguna de ellas. Pues, bien, María es una flor bellísima, la más bella de todas. ¿Te gustan las flores, una rosa, un clavel...? María es una rosa que no se marchita, perfumada siempre, que nos hace mirarla, quererla como la flor más hermosa. La mejor rosa que ha producido la tierra.
Todas las bellas flores acaban marchitándose, no pueden mantener su encanto sino por un tiempo reducido. María ha florecido en el jardín del cielo y no se marchitará jamás. Por eso produce una ilusión perenne, un éxtasis eterno, una ternura inacabable.

Torre de David
La comparación se refiere a la muralla que rodea y defiende la ciudadela de Jerusalén, la Ciudad Santa. Una torre en la muralla es la parte mas fuerte. Así se quiere comparar a María como un bastión inexpugnable en la Iglesia, la nueva Jerusalén, una fuerza imbatible contra los enemigos de Dios y de nosotros, sobre todo del enemigo eterno de Dios y de los hombres, el Diablo. Contra la Torre de David nada puede el Demonio. Lo sabe desde hace mucho tiempo. Por eso él odia a María con todas sus fuerzas y a los hijos de María. Contra Ella y contra Dios nada puede, pero sí puede contra sus hijos. Ahí se centra su venganza. Se podría decir que ahí está la debilidad de Dios y de la Santísima Virgen. Pero depende de nosotros. Si estamos cerca de María no hay nada que temer. Si nos alejamos de Ella, hay que temer todo, y con razón. 

Torre de marfil
El marfil es un elemento muy valioso, muy cotizado. Esto pone en serio peligro de extinción a los pobres elefantes que lo producen en sus colmillos. Se quiere significar que María está hecha de material precioso, de virtudes celestiales, de santidad, de pureza. 

Casa de oro
Nuevamente se habla de un mineral precioso, el rey de los metales, el oro. Si una casa se construye completamente de oro, su valor es incalculable. Queremos decir que María vale más que el oro, vale tanto que no tiene precio en los mercados. Por ninguna criatura ha apostado Dios tanto como por María. La valora tanto que la ha hecho su Madre. Y nos valora tanto que la ha hecho nuestra Madre. Aquí podemos comprender el amor de Dios a nosotros. La casa de oro se llama María de Nazareth y se llama nuestra Madre. 

Arca de la alianza
El Arca antigua de la Alianza era respetada fuertemente por los judíos, por una razón; encerraba las dos tablas de los mandamientos que Dios había revelado a Moisés. María encerró no las tablas de los mandamientos sino a Dios mismo, el autor de la Antigua y de la Nueva Alianza. De ahí que la veneración hacia Ella se alarga y se eleva casi hasta el infinito.
Rezar las letanías con devoción es como ir llenando un cántaro, el de nuestro corazón, de más amor, alegría y admiración. Al final, el cántaro se ha llenado de todas esas hermosas realidades. ¡Qué diferencia de los que las rezan sin amor, distraídos! Su cántaro se llena de nada.

Puerta del cielo
Si el cielo es la felicidad eterna, el lugar donde reside Dios y donde estamos destinados a vivir felices por toda la eternidad, la puerta de entrada es muy importante. Resulta que la puerta se llama María. Al cielo se entra por María. Quien ama a María, quien le tiene gran devoción, tiene el boleto asegurado y la puerta abierta para entrar. 
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Ella nos abrirá la puerta de la felicidad eterna; nos dará un abrazo cariñoso. y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Cuanta ilusión me da el pensar en ese momento!
A medida que conocemos a la Virgen, nos vamos enterando de su gran importancia en esta vida y en la otra vida. María nos es completamente necesaria e indispensable. Y los que opinan de otra manera, muy su opinión, que respetamos, pero andan muy equivocados.
Abrir la puerta, y encontrarnos con María Santísima es el comienzo del cielo, su preludio, el inicio del éxtasis eterno que comienza...pero no terminará jamás...

Estrella de la mañana
Lucero que precede a la salida del Sol, de Jesús. Estrella del Mar, que orienta a los que andan perdidos. Me llama mucho la atención la devoción que tienen a la Virgen los marineros de muchos puertos. Ellos saben de tormentas, de difíciles momentos pasados en alta mar. Por eso saben también invocar con todas sus fuerzas a la Estrella del Mar.

Salud de los enfermos
María lleva en sus manos y en su corazón la salud, tan necesaria para vivir en plenitud. Por eso, uno de los momentos en que más se invoca a María por parte de todos sus hijos es en la enfermedad. Uno de los momentos en que más necesitamos invocar a María es en los momentos de dolor. Y cuando más se acerca a sus hijos como buena madre es en esos dolorosos momentos...
Salud de los enfermos del alma. Sabe curar enfermedades del cuerpo, pero sobre todo del alma. Ella sabe otorgar algo tan grande como la salud, la paciencia y el amor en la enfermedad. Como buena Madre está a la cabecera de sus hijos enfermos. Y sobre todo en la hora de la muerte. Todos los buenos cristianos mueren en brazos de su Madre, de María. Y morir así, no es triste, todo lo contrario. Cada uno de nosotros nos preparamos la propia muerte. Si queremos morir en brazos de María, digámoselo. 

Refugio de los pecadores
Es muy importante que lo sepan todos. El pecador se siente muy solo, terriblemente lejos de Dios y de los hombres. Pero hay un refugio seguro, donde vive una persona muy querida, muy nuestra, tan nuestra que es nuestra Madre. También en el pecado sigue siendo nuestra Madre. Es cuando más la necesitamos, cuando Ella sabe que la necesitamos más. A cuantos ha salvado, incluso en el último instante. No desesperes, mientras exista María. 
Un recado urgente, un S.O.S. para todos los que han perdido la esperanza: Mientras exista María Santísima, hay remedio para todos los males, hay perdón para todos los pecados. De todos los títulos hermosos que tiene María, este es el más querido y más aprovechado precisamente por ellos, los pecadores.
Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Quien reza frecuentemente el rosario hace esta petición miles de veces y quien hace una petición miles de veces, la consigue. Mira por donde el rezo del rosario tanto tendrá que ver con nuestra salvación eterna.
Todos conocemos aquella bella reflexión :“Yo les cierro la puerta...pero tu Madre les abre la ventana”. Si tienes miedo de Dios, no lo tengas de María. La Virgen María, la Immaculada, la Madre de Dios no tiene repugnancia de besar las llagas purulentas de sus hijos enfermos.

Consuelo de los afligidos
Hoy se buscan calmantes, pastillas contra el dolor, porque el dolor se ha multiplicado por todas partes. Cuando no son las enfermedades del cuerpo, son las tribulaciones del alma. El hombre de hoy, tú y yo, requerimos como algo urgente la mano que acaricia, el rostro que se inclina hacia nuestro dolor, el corazón que compadece y suaviza el sufrimiento. Necesitamos las manos, el rostro, el corazón de María. A todos los que sufren sin esperanza vayamos a decir que tienen una Madre, que los ama mucho..... 

Auxilio de los cristianos
Se requería esta ayuda porque, si el Demonio la trae con todos los hombres, principalmente se ensaña con los cristianos. Entrar en el Corazón de María es estar a salvo de todos los peligros. Y si en todo tiempo ha sido necesario este auxilio, hoy más que nunca, pues perece que todo el infierno ha salido de sus antros para hacer daño a la Iglesia y a los cristianos. Por eso, si invocar a María, rezar el rosario siempre ha sido necesario, hoy es de vida o muerte. A los que defienden lo contrario los veremos muertos por el camino, desangrados por ese vampiro infernal.


Reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas. Reina de los apóstoles, de los mártires, de los confesores, de las vírgenes. Reina de todos los santos.
Nadie quiere estar fuera de su reinado. Hasta los ángeles, que no son humanos, han pedio y obtenido tenerla como Reina. No como Madre, que ese privilegio sólo a los humanos ha sido dado. Pero al menos como Reina. Ningún ángel la llama con el tierno nombre de Madre, sino con el nombre respetuoso de Reina mía.
Los patriarcas y los profetas, que son los grandes del Antiguo Testamento están bajo su protección. Su grandeza ha quedado pequeña ante la Gran Señora y Reina. Así me imagino yo a Abrahán, a Moisés, a Isaías y a los demás besando respetuosamente las manos de quien llevó en ellas a Dios mismo.
Los grandes del Nuevo Testamento son los que entran en esta lista envidiable: apóstoles, mártires, confesores, vírgenes. De todos es la Reina, la que los supera a todos, la que les ha dado la fortaleza en sus batallas, la que les ha guiado hasta el cielo y hasta la santidad. Reina de muchos, Reina de los mejores, porque eres la Mejor de todos.
Reina de los santos. Podría ser reina de ti y de mí, si llegamos a ser tales. Hay que ganarlo con esfuerzo. La posibilidad está abierta, mientras dura la vida. Todos los santos han amado de manera particular a su Reina. Y Dios los premia de manera muy especial en el cielo, por haber honrado tan hermosamente a su Joya. 

Reina concebida sin pecado original
El privilegio de la Inmaculada Concepción. Estamos muy de acuerdo con que Dios hiciera una excepción con su Madre, que también es nuestra Madre. Nuestra Madre nació igual a nosotros en todos menos en el pecado original. ¡Bendita Tú, que no pasaste por la amargura del pecado! Así, no manchada por nada, puedes ayudar más eficazmente a los manchados con todos los pecados. Vemos que los doctores y enfermeras se ponen guantes y tapabocas para no contagiarse y poder curar mejor. María no necesita de eso. No necesita antivirus. Más bien los virus mueren en el acto en su presencia. A veces podría uno pensar que, como uno es pecador, si intenta tocar o dar un beso o una flor a María la contamina. No es cierto. Ella no se contagia de nuestra basura, sino que nosotros nos contagiamos de su pureza y de su santidad.

Reina elevada al cielo
Esto está defendido en un dogma, el de la Asunción. Alguien de nuestra raza, alguien muy especial ya está en el cielo en cuerpo y alma. Nuestra Madre nos dice que es verdad lo de los nombres escritos en el cielo; nos dice que vale la pena sufrir todo con tal de ganar el cielo. Nos anima, nos ayuda a conseguirlo. Puedes estar seguro de que para conseguir que tú vayas al cielo María Santísima hará todo lo que está en su mano para lograrlo, lo está haciendo. Déjala hacer, deja que te lleve al cielo, no la estorbes con tu ingratitud.
¡Qué alegría tan profunda y tan pura nos da el saber que nuestra Madre está ya para siempre en el cielo, eternamente feliz..! Solo faltamos nosotros. Ella lo sabe y ruega a diario para lograrlo. Suplica a su Hijo que tenga misericordia. En fin que, si bien fue Jesús el que me mereció la redención, será mi Madre la que al fin lo obtenga. ¡Gracias infinitas, Madre!

Reina del Santísimo Rosario
Es una Madre que nos pide rezar el Rosario. Es Ella y no algún fraile disgustado. Porque Dios mismo ha prometido gracias realmente excelentes. Si rezando el rosario todos los días se obtiene el cielo, díganme si vale la pena rezarlo. Desapreciar esta oración es despreciar a María y despreciar a Dios. Una de las mejores cosas que se pueden hacer es, precisamente, rezar el rosario y hacer que otros lo recen. El Papa instituyó un año del rosario. Nos consta que lo reza diariamente. Todos los grandes santos han sido devotos de María y han tenido un gran aprecio por la oración que más le gusta a la Madre de Dios.

Reina de las familias
Es un título que faltaba en las letanías y que Juan Pablo II se encargo de añadir. Las familias tenían necesidad de una Reina. Y una Reina fuerte, que fuera parte de una familia, abogada y defensora contra un enemigo abiertamente declarado contra las familias, el Demonio. Hoy tiene el maléfico pensamiento de destruir la familia. Y ya ha hecho bastante mal. Pero se le enfrenta su eterna rival, María Santísima. Todos somos miembros de una familia y todos queremos que las familias se sostengan en el amor y en la unidad. Invoquemos a la Reina de la Familia.

Reina de la paz
Tan necesaria en nuestros tiempos. Si invocáramos más a María, si rezáramos el rosario con más frecuencia y devoción se acabarían las guerras, todas las guerras. Está prometido. Pero no lo creemos. Seguimos tercamente empeñados en pelear con nuestras piedras, flechas, espadas, cañones y bombas.
A su Hijo se le llama entre otras cosas, Príncipe de la paz. Pues bien, este príncipe, cansado de que no le hagamos caso, nos ha dicho insistentemente: “ Si quieren la paz, hagan lo que Ella les diga”. Él nos ha pedido que recemos el rosario. Dios mismo ha prometido paz a cambio de rosarios.
María es una Reina bellísima, muy poderosa. María es una Madre amorosísima, la mejor de todas. María es la delicia de Dios. María es la flor más bella que ha producido la tierra. Su nombre es dulzura, es miel de colmena. Dios la hizo en molde de diamantes y rubíes, y luego rompió el molde. Le salió hermosísima, adornada de todas las virtudes, con sonrisa celestial. Y, cuando moría en la cruz, nos la regaló. Esa mujer es mi madre bendita...

LETANIAS A JESUS EN GETSEMANI



Tu hora de agonía y de combate en el Monte de los Olivos, la tenemos presente en esta hora en que queremos venerar en la fe, en el amor, en el respeto, en el reconocimiento y en la compasión expiadora.

Tu alma humana ve incluso ahora, en la gloria del cielo, la eterna, inalterable voluntad del Padre que ha establecido en tu vida esta hora del Getsemaní. Tu corazón adora aun esta voluntad del Padre. Tu alma y tu corazón están aquí presente en medio nuestro.

Tu que has sufrido la hora del Getsemaní, estás en medio nuestro. Lo que has probado y padecido entonces, ha pasado: ni tristeza, ni pena, ni amargura, ni angustia de muerte tocarán más tu corazón desde que has entrado en la felicidad del Padre. Pero lo que entonces has probado y sufrido, se ha impreso en tu corazón, ha permanecido en tu corazón, y es así que te encuentras entre nosotros. El apóstol afirma de tí (Ef. 5,7-8) que en los días de tu vida terrena con fuertes gritos y lágrimas presentaste tu oración y súplicas a Aquel que podía salvarte de la muerte, y de éste modo has aprendido, en tu sensibilidad, a obedecer. 

Nosotros te adoramos y te decimos, tal como en ese momento tu lo hiciste en el Monte de los Olivos: -Ten piedad de nosotros


Jesús, por la obediencia que has aprendido en el Getsemaní
ten piedad de nosotros

Jesús, por tu sumisión en el Getsemaní, fruto del combate

Jesús, por tu aceptación del dolor, mantenida en el Getsemaní

Jesús, por tu amor hacia nosotros, victorioso en el Getsemaní

Jesús, por tu bondad, que tampoco en el Getsemaní se ha teñido de amargura

Jesús, por tu corage, heroico incluso en el Getsemaní

Jesús, por tu mansedumbre, que no ha vacilado tampoco en el Getsemaní

Jesús, por la angustia y la tristeza de aquella hora

Jesús, por tu temor y temblor

Jesús, por tu oración en el Getsemaní

Jesús, por tu caída rostro en tierra

Jesús, por tu perseverancia en la oración continuamente renovada

Jesús, por la aflicción mortal de tu alma

Jesús, por tu petición que fuese alejado el cáliz de la pasión

Jesús, por tu oración: “hágase tu voluntad y no la mía”

Jesús, por tu grito: “Abba, Padre”

Jesús, por tu triple consentimiento a la vountad del Padre.

Jesús, por el abandono de tus apóstoles dormidos

Jesús, por la consolación que recibiste del ángel

Jesús, por el sudor de sangre de tu agonía en los Olivos

Jesús, por la previsión y el sufrimiento anticipado de todos los sufrimientos futuros

Jesús, por el conocimiento que tuviste en el Getsemaní de todos los pecados del mundo

Jesús, por tu náusea delante el pecado de todos los tiempos

Jesús, por tu conocimiento de mis pecados, en el Getsemaní,

Jesús, por la aflicción de tu corazón a causa de mis pecados

Jesús, por tu prontitud en cargarte con todo éste peso en el Getsemaní

Jesús, por la angustia de tu corazón delante de la inutilidad de tu pasión

Jesús, por el abandono de Dios en la aflicción del Getsemaní

Jesús, por la obediencia a la misteriosa voluntad del Padre

Jesús, por tu indefectible amor hacia Dios que parecía simplemente encolerizado 



Jesús en el Getsemaní, intercesor de todos los afligidos

Jesús en el Getsemaní, el más abandonado de todos los abandonados

Jesús en el Getsemaní, portavoz de todos los que gritan a Dios su angustia

Jesús en el Getsemaní, modelo de todos los tentados

Jesús en el Getsemaní, consuelo de todos quellos que luchan penosamente en la agonía

Jesús en el Getsemaní, cabeza de todos los que deben expiar los pecados del mundo

Jesús en el Getsemaní, hermano co-partícipe de la aflicción y de la desesperación del mundo entero

Jesús en el Getsemaní, tú que comprendes cada dolor

Jesús en el Getsemaní, en el cual cada abandonado tiene una patria

Jesús en el Getsemaní, que persevera en amar aun a cada pecador

Jesús en el Getsemaní, que quieres estrechar en tu corazón incluso al peor de los renegados

Jesús en el Getsemaní, cuya angustia mortal redime nuestra muerte en un feliz retorno a la casa del Padre



Jesús en el Getsemaní, senos propicio
libéranos, oh Jesús

Jesús en el Getsemaní, senos propicio

De los pecados llorados en el Getsemaní

De la ingratitud hacia tu amor

De la indiferencia hacia tu dolor

De la insensibilidad hacia tu agonía

De la resistencia a la gracia  

Del rechazo de tu consentimiento al dolor y a la expiación en el Getsemaní

De la duda sobre el amor de Dios, en nuestra noche del Getsemaní

De la amargura en nuestra prueba del Getsemaní

De la desesperación en nuestro abandono



Nosotros, pobres pecadores
te rogamos, escúchanos

Perdona nuestros pecados

Haznos comprender tu sufrimiento

Enseñanos tu abandono a la voluntad del Padre en el Getsemaní

Concédenos la perseverancia de tu oración en la noche del Getsemaní

Otórganos los sentimientos de tu corazón en la hora del Getsemaní

Danos a comprender la penitencia y la expiación

Haznos comprender que nuestro sufrimiento es una participación a tu sagrada pasión

Llénanos de horror por nuestro pecado

Danos tu fuerza y tu paciencia en nuestras angustias y abandonos

Asístenos en nuestra agonía con tu corage frente a la muerte

En la hora de nuestra muerte, mandanos tu ángel de Getsemaní

Enséñanos a vigilar y a orar siempre contigo en el Getsemaní

Coloca en nuestro corazón y en nuestros labios la palabra: “Padre!”, cuando Dios nos parezca el Señor y Juez severo, el Dios incomprensible e inaccesible



Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos,oh Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros



Oremos

Jesús, que estas presente, por los sagrados sentimientos de tu corazón divino y humano, con el cual has afrontado la agonía del Getsemaní en la expiación, en la obediencia y en el amor y con el cual tu permaneces aun en medio de nosotros, te rogamos: llena nuestro corazón de arrepentimiento por nuestros pecados, hasnos acoger nuestra cruz en tu espíritu de expiación y de penitencia y concédenos un amor de gratitud a cambio del amor con el cual tu aceptaste en el Getsemaní, dar inicio-por nosotros pecadores-a tu sacrosanta pasión. Amén.

LETANÍAS DE LA SANGRE PRECIOSA JESUCRISTO



Señor ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros

Cristo ten piedad de nosotros
Cristo ten piedad de nosotros
     
Señor ten piedad de nosotros
Señor ten piedad de nosotros
     
Cristo escúchanos   
Cristo escúchanos con bondad
     
Dios Padre del Cielo         
Ten piedad de nosotros
     
Dios Hijo Redentor del mundo 
Ten piedad de nosotros
     
Dios Espíritu Santo           
Ten piedad de nosotros
     
Santísima Trinidad, un solo Dios
Ten piedad de nosotros
     
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo, la Sangre de Salvación
Sálvanos a nosotros y al mundo entero.
     
Océano de la Sangre de Jesucristo           
Libéranos
Sangre de Jesucristo llena de santidad y compasión
Sangre Preciosa de Jesucristo, nuestra fuerza y poder                                             
Sangre Preciosa de Jesucristo, Alianza Eterna
Sangre Preciosa de Jesucristo, Fundamento de la Fe Cristiana             
Sangre Preciosa de Jesucristo, Armadura de Dios
Sangre Preciosa de Jesucristo, Caridad Divina
Sangre Preciosa de Jesucristo, Flagelo de los demonios                           
Sangre Preciosa de Jesucristo, Ayuda de los Cautivos                     
Sangre Preciosa de Jesucristo, Vino Sagrado
Sangre Preciosa de Jesucristo, Poder de los Cristianos                   
Sangre Preciosa de Jesucristo, Defensora de la Fortaleza Católica           
Sangre Preciosa de Jesucristo, Verdadera fe cristiana.
             
Sangre Preciosa de Jesucristo, Sangre Sanadora
Sálvanos                         
Sangre Preciosa de Jesucristo, Sangre ungidora
Sangre Preciosa de Jesucristo, Fortaleza de los hijos de Dios             
Sangre Preciosa de Jesucristo, Capitana de los Guerreros Cristianos
Sangre Preciosa de Jesucristo, Sangre de Resurrección                                                   
Sangre Preciosa de Jesucristo, Bebida de los Ángeles Celestiales         
Sangre Preciosa de Jesucristo, Consuelo de Dios Padre                 
Sangre Preciosa de Jesucristo, Poder del Espíritu Santo                   
Sangre Preciosa de Jesucristo, Circuncisión de los Gentiles                                               
Sangre Preciosa de Jesucristo, Paz del Mundo
Sangre Preciosa de Jesucristo, Luz del Cielo y de la Tierra
Sangre Preciosa de Jesucristo, Arco iris del Cielo
Sangre Preciosa de Jesucristo, Esperanza de los Niños Inocentes
Sangre Preciosa de Jesucristo, Palabra de Dios en nuestros corazones
Sangre Preciosa de Jesucristo, Arma Celestial
Sangre Preciosa de Jesucristo, Sabiduría Divina
Sangre Preciosa de Jesucristo, Fundación del mundo
Sangre Preciosa de Jesucristo, Misericordia Dios Padre
     
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo
Limpia los pecados del mundo.
     
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo!
Purifica al mundo.
     
Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo
Enséñanos cómo consolar a Jesús.
     

Oh, Sangre Preciosa de nuestra salvación, creemos, esperamos y confiamos en Ti. Libera a todos aquellos quienes están en manos de los espíritus infernales, te rogamos. Protege a los moribundos de toda obra de los espíritus malignos y dáles la bienvenida a Tu eterna gloria. Ten misericordia del mundo entero, y fortalécenos para adorar y consolar al Sagrado Corazón. Te adoramos, Oh Sangre Preciosa de misericordia. Amén.
     
     
¡Oh Preciosísima Sangre de Jesucristo
Sana las heridas del Sacratísimo Corazón de Jesús (3 veces).

LETANIAS BIBLICAS A MARIA SANTISIMA




1.    Señor ten piedad                                     SEÑOR TEN PIEDAD

2.    Cristo ten piedad                                    CRISTO TEN PIEDAD

3.     Señor ten piedad                                    SEÑOR TEN PIEDAD



4.    Cristo óyenos                                           CRISTO ÓYENOS

5.     Cristo escúchanos                                   CRISTO ESCÚCHANOS



6.    Dios Padre Celestial                                TEN PIEDAD DE NOSOTROS

7.     Dios Hijo Redentor del mundo                   

8.    Dios Espíritu Santo                                               

9.     Santísima Trinidad que eres un solo Dios

                   

10.    Santa María                                   RUEGA POR NOSOTROS

11.    Madre de Dios     

12.    Nueva Eva

13.    Madre de los vivientes

14.    Estirpe de Abraham

15.    Heredera de la promesa

16.    Raíz de Jesé

17.    Hija de Sión

18.    Tierra virgen

19.    Escala de Jacob

20.    Zarza ardiente

21.    Tabernáculo del Altísimo

22.    Arca de la Alianza

23.    Sede de la Sabiduría

24.    Ciudad de Dios

25.    Puerta Oriental

26.    Fuente de Agua Viva

27.    Aurora de la salvación                             

28.    Alegría de Israel

29.    Gloria de Jerusalén



30.    Honor de nuestro pueblo

31.    Virgen de Nazareth

32.    Virgen llena de gracia

33.    Virgen cubierta por el Espíritu

34.    Virgen parturienta

35.    Sierva del Señor

36.    Sierva de la Palabra

37.    Sierva pobre y humilde

38.    Esposa de José

39.    Bendita entre las mujeres

40.    Madre de Jesús

41.    Madre del Emmanuel

42.    Madre del Hijo de David

43.    Madre del Señor

44.    Madre de los discípulos

45.    Madre solícita en la visitación

46.    Madre gozosa en Belén

47.    Madre oferente en el templo

48.    Madre exiliada en Egipto

49.    Madre angustiada en Jerusalén

50.    Madre previsora en Canaá

51.    Madre fuerte en el Calvario

52.    Madre orante en el Cenáculo

53.    Señora de la Nueva Alianza

54.    Señora vestida de sol

55.    Señora coronada de estrellas

56.    Reina a la diestra del Rey



57.    Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

PERDÓNANOS SEÑOR

58.    Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

ESCÚCHANOS SEÑOR

59.    Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE NOSOTROS SEÑOR

LETANIAS AL SAGRADO CORAZON DE JESUS.



MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Oración Preparatoria.-  Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Consideración del día...

Letanías  (Ir al final >>)

Oración final.-  ¡Oh Señor Jesús!, que tus santos Misterios infundan en nosotros el fervor divino para que, recibida la suavidad de tu dulcísimo Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tú, que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.




 Primera decena del mes: del 1 al 10


Día 1. La Cruz es el árbol en que quiso redimirnos Jesús. Quiso morir con los brazos extendidos para abrazar a todos los hombres. Amemos a quien tanto nos ha amado.

Día 2. La Cruz es la escalera por la cual podemos subir al Cielo. Quien pretenda salvarse por otro camino, se equivoca y va a su eterna ruina. Abracémonos con la Cruz.

Día 3. La Cruz es la balanza con que Jesús paga el precio de nuestro rescate. Nuestros méritos son nulos; los de Jesús son infinitos. Confiemos en Jesús Crucificado.

Día 4. La Cruz es la espada con la cual venceremos a los enemigos de nuestra salvación. Sin ella seremos vencidos. Sin Jesús nada podemos; con Él podemos todo.

Día 5. La Cruz es la palanca que, apoyándose en los méritos de Jesús, nos da fuerzas para levantar la pesadez de nuestra naturaleza caída y elevarla a lo sobrenatural.

Día 6. La Cruz es el puente que, al atravesar el abismo de la muerte, nos trasladará a las orillas ciertas y placenteras de una eternidad feliz. i Ay del que no se vale de ella ¡

Día 7. La Cruz es el martillo que aplastará un día a cuantos van contra ella. De Dios nadie se burla. Ahora calla; pero vendrá un día en que hablará y... premiará o castigará.

Día 8. La Cruz es la llave con que Jesús ha querido abrirnos las puertas de la gloria y cerrarnos las del infierno. Llevémosla siempre sobre nuestro pecho y tengámosla en la cabecera de nuestro lecho.

Día 9. La Cruz es el áncora que nos salvará de las tempestades del mar proceloso de este mundo y nos conducirá al puerto seguro de salvación. Sin ella pereceremos infaliblemente.

Día 10. La Cruz es el faro que ilumina nuestra inteligencia, nos habla del infinito amor de un Dios y nos muestra el término de nuestra vida. Pensemos en lo que nos espera.



 Segunda decena: del 11 al 20


Día 11. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la blasfemia, o la proferida por labios inmundos, o la declamada en la tribuna, o la impresa en el libro herético o impío. iAborrezcámosla!

Día 12. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la inmoralidad que a tantas almas seduce y que se manifiesta en el hablar y vestir, en la playa y en los espectáculos, en la novela y aún en el deporte. iAlerta con ella!

Día 13. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la impiedad, el desprecio que se hace de las cosas sagradas; la burla y el sarcasmo contra las mismas; la negación de las verdades y doctrinas de Jesús.

Día 14. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la profanación que se hace impune y públicamente de los días del Señor; la omisión de la Santa Misa; el convertir los días santos en días de pecado.

Día 15. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los odios que reinan hoy en el mundo, tan contrario a Aquel que vino a enseñarnos las dulzuras de la divina Caridad y amor entre todos.

Día 16. Lanzada contra el Corazón de Cristo son las persecuciones que sufre la Iglesia, salida del Costado del Divino Redentor, sobre todo los que sufre de parte de las naciones anticristianas.

Día 17. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el ateísmo materialista que pretende hoy dominar el mundo, borrar de las inteligencias todo el orden sobrenatural y sumirlo en el abismo de toda maldad.

Día 18. Lanzada contra el Corazón de Cristo son los tantos sacrilegios como se cometen contra todo lo más santo y sagrado y en la recepción de los santos Sacramentos indignamente recibidos.

Día 19. Lanzada contra el Corazón de Cristo es el desconocimiento por negligencia que reina de la vida y doctrina de Jesús, aún por parte de muchos cristianos, que lo son solamente de nombre, pero no en realidad.

Día 20. Lanzada contra el Corazón de Cristo es la condenación eterna de tantos hombres, que no han querido aprovecharse de la Divina Sangre, derramada para su salvación.



 Tercera decena: del 21 al 30


Día 21. Espina para el Corazón de Jesús es la falta de una fe viva por parte de muchos que le aman y sirven, y le sirven casi a la fuerza y arrastrándose más que caminando, en la vida espiritual.

Día 22. Espina es la falta de conformidad con la voluntad de Dios, que hace murmurar de la Divina Providencia, cuando las cosas no suceden según el propio gusto o capricho.

Día 23. Espina es la falta de caridad que tienen los pudientes con los menesterosos. Siempre habrá pobres en el mundo; pero no habría de haber miserables. Jesús impone la caridad como ley suya.

Día 24. Espina es la falta de devoción que manifiestan muchos cristianos en sus mismas oraciones; y las irreverencias que cometen en los templos con su porte poco cristiano.

Día 25. Espina es para el Corazón de Jesús la falta de paciencia y dominio propio de muchos cristianos, que no saben sufrir la menor contrariedad sin quejarse o incomodarse.

Día 26. Espina es para el Corazón de Jesús la sobra de comodidades de aquellos cristianos que se espantan al solo nombre del sacrificio y nada hacen por amor de Jesús, que tanto sufrió por ellos.

Día 27. Espina es la sobra de amor propio que domina en tantos corazones que no pueden soportar el menor aviso o corrección, viviendo por otra parte llenos de defectos.

Día 28. Espina es la sobra de negligencia con que se hacen las cosas de Dios. Mientras algunos son todo actividad y energía para las cosas puramente temporales.

Día 29. Espina es la sobra de frialdad, causa de que muchos cristianos, por otra parte buenos, cometan muchos pecados veniales sin que traten de enmendarse de ellos.

Día 30. Espina es para el Corazón de Jesús ver la falta de cristianos en los templos y la sobra de ellos en los centros de mundanas diversiones. El Corazón de Jesús ama, y no es amado. ¿Qué haces tú?





LETANÍAS DEL SAGRADO
CORAZÓN DE JESÚS






Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos


Dios, Padre Celestial, Ten piedad de nosotros

Dios Hijo, Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros

Dios, Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros

Santísima Trinidad, un solo Dios, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el Seno de la Virgen María, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, de Majestad infinita, Ten piedad de nosotros

 Corazón de Jesús, Templo santo de Dios, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la Sabiduría y de la Ciencia, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, saciado de oprobios, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, triturado por nuestras maldades, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, salvación de los que en Tí esperan, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, esperanza de los que en Tí mueren, Ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, Ten piedad de nosotros



  Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Ten misericordia de nosotros.



  Jesús, Manso y Humilde de Corazón,
haz nuestro corazón semejante al tuyo



Oración:

Omnipotente y sempiterno Dios, mira al Corazón de tu muy amado Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los pecadores; concede benigno el perdón a los que invocamos tu Misericordia, en el nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo, que Contigo vive y reina en unión del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.